Poco antes de que den las 12, los tres vocales del Tribunal de Cuentas de Tucumán (TC), Miguel Chaibén Terraf (presidente), Sergio Díaz Ricci y Marcelo Vidal, llegaron a pie a la Catedral. Allí los esperaban los empleados y funcionarios del órgano que controla cómo se gasta el erario y que ayer cumplió 40 años. Todos juntos, como una familia, dieron el puntapié a la celebración del aniversario con una misa de acción de gracias.

Antes y después de la ceremonia, Terraf atendió a la prensa. Dijo que estaba satisfecho con el desempeño del Tribunal y recordó que este no había cesado de crecer desde su fundación en 1972 (la institución obtuvo rango constitucional en la reforma de la Carta Magna de 2006). También manifestó qué deseaba para las próximas cuatro décadas: "debemos afianzar el control, y fiscalizar mejor y con mayor despliegue técnico y profesionalismo para beneficio de la comunidad. El fin último del Tribunal de Cuentas es proteger el dinero que pertenece a todos los tucumanos".

Luego se refirió a lo que considera el gran déficit del órgano: el desconocimiento general de su labor y competencia. Al respecto, reiteró que el TC no está autorizado a controlar a los municipios. Y expresó: "todos los organismos públicos centralizados y autárquicos nos abren sus puertas. Sería muy injusto de mi parte atribuir nuestras deficiencias a los controlados". A renglón seguido, se rehusó a opinar sobre la omisión de tratamiento legislativo de la Cuenta de Inversión 2009. "Nuestra actuación culmina con la elaboración del informe", aseveró de manera terminante.

Terraf admitió que el TC tiene pendiente incorporar un mecanismo objetivo de selección de personal. "Anhelamos implementar los concursos (públicos de antecedentes y oposición). No es fácil llevar este proyecto adelante, pero estamos en contacto permanente con el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán (Antonio Estofán) para ver si, de alguna manera, el sistema que usan los Tribunales (para el ingreso de auxiliares) puede ser aplicado al TC". El funcionario añadió que las designaciones discrecionales son publicadas en la página web oficial (www.tribunaldecuentas.gov.ar) si surgen de acuerdos o registradas en los libros internos si tienen origen en una resolución. "El acceso a estos instrumentos es absolutamente posible a partir de la requisitoria. El TC se maneja de manera transparente", aseguró.

Seis ante el altar

Minutos antes de que el sacerdote Gustavo Pedro, hermano de una empleada del Tribunal, iniciase la ceremonia religiosa entraron a la iglesia Estofán y Jorge Jiménez, ministro de Economía desde 2003. Ambos se acomodaron en la primera fila, junto a los tres vocales del TC.

Con la misa ya en progreso ingresó una primera delegación de la Legislatura encabezada por su presidente subrogante, Regino Amado, e integrada por los legisladores alperovichistas Manuel Fernández y José Teri, y por el secretario Juan Antonio Ruiz Olivares. Todos ellos se sentaron en la segunda fila, junto a Humberto Rava, secretario de Derechos Humanos del Gobierno.

Tras la lectura de la carta del apóstol San Pablo a Tito (que exhorta: "recuerda a todos que respeten a los gobernantes y a las autoridades"), Amado se cambió al primer banco -sus seis ocupantes quedaron un poco apretados-. Posteriormente, llegaron los parlamentarios oficialistas Ramiro González Navarro y Ramón Graneros. Pasado el sermón entró el legislador Federico Romano Norri (UCR).

El festejo del aniversario del Tribunal prosiguió anoche con una fiesta e incluye el asueto de hoy y una obra de teatro.